
Los australianos desconocen la agricultura, viven de la recolección, la caza y la pesca. Sus armas, usadas exclusivamente para la caza, ya que no guerrean entre ellos, son hachas de piedra tallada, y lanzas, dardos y bumeranes de madera; también utilizan mazas y escudos de madera.
Hasta hace pocos años iban enteramente desnudos, y sólo ostentaban pequeños cintos, taparrabos de corteza o conchas, y tocados y adornos corporales. Desconocen la cerámica y, por supuesto, los metales. Como recipientes utilizan bateas de madera y corteza; para guardar los alimentos hacen bolsas de fibras retorcidas que no llegan a constituir verdadera cestería.
No construyen casas ni chozas; antiguamente habitaban en cuevas y, más tarde, empujados por el hombre blanco a lugares cada vez más inhóspitos, hicieron pequeños paravientos de corteza, fácilmente transportables, cosa imprescindible para su vida nómada siempre siguiendo las pistas de la caza.

Porque, en efecto, junto a una vida material tan extraordinariamente limitada, los aborígenes australianos poseen bien desarrollados conceptos sobre un mundo sobrenatural, sabias leyes de conducta, una organización social muy compleja y, sobre todo, un arte de incomparable originalidad, cuyas realizaciones revisten gran belleza.

Cuando se vieron forzados a abandonar los abrigos rocosos y se refugiaron en las zonas septentrionales, por las que todavía no se interesaba el hombre blanco, y en las que había grandes bosques de eucaliptos, tomaron la corteza de estos árboles y con gran ingenio elaboraron suaves, amplias y planas superficies en las que pintaron escenas relacionadas con sus creencias religiosas y su vida cotidiana. El acceso a unos materiales blandos, como son la madera y la corteza, les permitió realizar pequeñas esculturas, bateas para la recolección, gorros, bolsas, etc. La piedra, más difícil de encontrar en estas tierras, fue reservada para las hojas de las hachas y para sus objetos más sagrados, las churingas, piedras planas, oblongas, cuidadosa y penosamente talladas y en cuya superficie se trazaron diseños de tipo geométrico relacionados con los tótems de los antepasados; en estas churingas se supone que se halla concentrada la fuerza espiritual de los ancestros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario